Por esta razón es tan prioritario el autocuidado, ejercicio que debe convertirse en un
hábito. Este no empieza cuando algo va mal, sino cuando se planifica y se
integra a la rutina diaria de manera consciente y sostenible
El 2025 dejó una sensación común: agendas saturadas, pantallas
encendidas todo el día y la presión constante por rendir más. En medio de ese
ritmo acelerado, muchas personas se preguntan cómo sostener el bienestar sin
que la exigencia diaria pase factura.
La respuesta está en el autocuidado. La profesora y psicóloga del
Politécnico Grancolombiano, Natalia Turriago, insiste en que planear un hábito
permite “darle sentido a lo que queremos integrar a la rutina antes de aplicarlo”,
anticipando dificultades y facilitando el aprendizaje.
El autocuidado no es una lista de tareas imposibles, sino una construcción diaria que se adapta a cada persona. Y para iniciar el 2026 con energía y equilibrio, aquí van 10 hábitos sencillos y sostenibles que pueden marcar la diferencia:
1. Dormir bien. El
descanso favorece la memoria, el aprendizaje y la energía para enfrentar el
día.
2. Moverse con
regularidad: No se trata de grandes rutinas, simplemente caminar, estirarse o
subir escaleras ya hacen la diferencia.
3. Comer de forma
equilibrada: La alimentación consciente ayuda a mantener el cuerpo y la mente
en sintonía.
4. Hacer pausas durante
el día: Respirar, desconectarse unos minutos y disfrutar pequeños momentos
reduce el desgaste.
5. Conectar con las
emociones: Nombrarlas y expresarlas de manera asertiva evita acumulaciones que
afectan el bienestar.
6. Fortalecer vínculos y
redes de apoyo: Compartir con personas de confianza brinda acompañamiento y
perspectiva en momentos de tensión.
7. Regular el uso de
redes sociales: Evitar la saturación digital protege la salud emocional y ayuda
a recuperar tiempo de calidad.
8. Buscar ayuda
profesional cuando sea necesario: Pedir apoyo no es un último recurso, es un
acto de responsabilidad personal.
9. Elegir actividades
que generen disfrute: El placer fortalece la motivación y hace que los hábitos
se sostengan sin sentirse como una carga.
10. Avanzar con constancia
flexible: empezar con pasos pequeños y permitir ajustes sin culpas asegura que
los hábitos perduren.
Integrar estos hábitos en la rutina diaria ayuda a mantener equilibrio, prevenir deterioros silenciosos y fortalecer la capacidad de respuesta ante la presión académica, laboral y emocional, enfatizó, Natalia Turriago, psicóloga y docente. El 2026 puede ser el año en que cada persona decida cuidarse mejor: con rutinas sencillas, constancia flexible y un compromiso real con su salud emocional y física.
Fuente. Prensa Politécnico Gran Colombiano (Laura Orjuela – Jefe de
prensa)



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