Bucaramanga. - Un proyecto de investigación que pretende revelar el perfil molecular del cáncer de cabeza y cuello en pacientes, adelanta la Universidad Industrial de Santander, UIS.
Con este trabajo se busca precisar este tipo de cáncer y sentar las
bases para tratamientos más personalizados, indicaron integrantes del equipo de
trabajo.
El plan es identificar cuáles son los cambios en los genes de una
persona cuando desarrolla cáncer de cabeza y cuello.
El proyecto de doctorado, titulado: Determinación de alteraciones moleculares
implicadas en el desarrollo de carcinomas escamocelulares de cabeza y cuello en
pacientes colombianos y su potencial como blancos terapéuticos, es desarrollado
por Shirley Pitalúa, estudiante de Maestría en Ciencias Básicas, y Nathalia
Trujillo, estudiante de Doctorado en Ciencias Biomédicas, con participación
de la Universidad Cooperativa de Colombia, la Universidad de Santa Fe y la
Universidad Nacional, y vincula trabajos de estudiantes de maestría y
doctorado.
La investigación parte de una necesidad: Colombia aún no cuenta con una
caracterización molecular propia de este tipo de cáncer. Aunque existen
estudios internacionales que han identificado las mutaciones más frecuentes en
otras poblaciones, los investigadores advierten que no necesariamente esas
mismas alteraciones se presentan con igual frecuencia en la población
colombiana.
Por eso, el estudio busca conocer qué ocurre en los pacientes del país.
Para ello, el equipo recolectó muestras de sangre y tejido tumoral de 30
pacientes y realizó una secuenciación de exoma completo, una técnica que
permite estudiar las regiones del ADN encargadas de producir proteínas. La
comparación entre el ADN de la sangre y el del tumor permitirá diferenciar las
características genéticas de base de cada paciente de aquellas alteraciones
adquiridas durante el desarrollo del cáncer.
Uno de los resultados esperados es identificar entre tres y cinco
alteraciones que, por su frecuencia o por su importancia dentro de las vías
moleculares involucradas en el cáncer, puedan convertirse en candidatas para
una segunda fase experimental. Estas alteraciones serán evaluadas mediante
cultivos celulares y herramientas de edición genética como CRISPR-Cas, con el
propósito de observar si realmente favorecen comportamientos asociados al
desarrollo tumoral.
Hacia una medicina más personalizada
Más allá de identificar mutaciones, el alcance de la investigación está en generar conocimiento propio
sobre el cáncer de cabeza y cuello en la población colombiana. Actualmente,
buena parte de la evidencia utilizada para orientar tratamientos proviene de estudios
realizados principalmente en poblaciones de Estados Unidos y Europa. Los
investigadores señalan que las diferencias genéticas entre poblaciones pueden
modificar la frecuencia de determinadas alteraciones y, potencialmente, la
respuesta a los tratamientos.
Contar con un perfil molecular colombiano podría convertirse así en un
primer paso hacia una medicina de mayor precisión. A futuro, esta información podría
contribuir a que los especialistas conozcan qué alteraciones son más frecuentes
en los pacientes del país y, posteriormente, estudiar qué medicamentos podrían
ser más adecuados para determinadas características moleculares.
La investigación también abre una posibilidad en materia de prevención.
El análisis del ADN obtenido de la sangre puede revelar susceptibilidades
genéticas de cada paciente, información que, cuando sea pertinente y de acuerdo
con las condiciones del estudio, podría ayudar a comprender factores de riesgo
y reforzar la importancia de reducir exposiciones asociadas al desarrollo de
estos tumores, como el consumo de tabaco y alcohol.
El desafío es considerable. Los investigadores señalan que el cáncer
de cabeza y cuello es el sexto cáncer más común en el mundo y que, según
los reportes mencionados durante la investigación, en Colombia se registraron
cerca de 3.000 nuevos casos y alrededor de 1.400 muertes asociadas en 2024.
Por eso, conocer qué alteraciones están presentes en los pacientes
colombianos no constituye únicamente un ejercicio de caracterización genética.
Es el punto de partida para construir evidencia local que, con estudios
posteriores y una muestra mucho más amplia, permita avanzar hacia diagnósticos
más precisos, tratamientos mejor orientados y, eventualmente, estrategias de
medicina personalizada para quienes enfrentan este tipo de cáncer.
La investigación representa, en ese sentido, un primer mapa molecular de
una enfermedad que todavía tiene grandes vacíos de conocimiento en Colombia:
saber qué tenemos para, a partir de esa información, comenzar a decidir cómo estudiarlo,
prevenirlo y tratarlo de una manera más ajustada a nuestra propia población.
Fuente: Prensa UIS.


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